El balotaje de Brasil enfrenta dos visiones para la Amazonía. Bolsonaro y Lula chocan sobre deforestación, tierras indígenas y combustibles fósiles.
By Fabiano Maisonnave | Updated on Oct 09, 2026 at 05:14 PM
El balotaje presidencial de Brasil entre el conservador Flávio Bolsonaro y el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva plantea una marcada disyuntiva sobre el futuro de la Amazonía y la política climática. La votación del 25 de octubre seguirá a una primera vuelta celebrada el 4 de octubre, en la que Bolsonaro superó por estrecho margen a Lula.
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Estos son los principales temas en los que Bolsonaro y Lula difieren, además de algunos en los que coinciden.
Flávio Bolsonaro es senador e hijo del expresidente de Brasil Jair Bolsonaro. Al igual que el presidente de EE.UU., Donald Trump, aliado de su familia, ha cuestionado reiteradamente que el cambio climático sea causado por la actividad humana, un tema que no figura en su plataforma electoral. Consultado recientemente en televisión sobre su afirmación de que el mundo se estaba enfriando en vez de calentando, dijo que los fenómenos meteorológicos extremos son cíclicos y luego pasó a hablar de la necesidad de ampliar el saneamiento básico en Brasil.
Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio y exlegislador que se espera tenga un papel en política exterior si su hermano es elegido, dijo durante la campaña que las negociaciones climáticas internacionales son inútiles.
En contraste, la plataforma de reelección de Lula vincula la política ambiental con la contribución determinada a nivel nacional de Brasil, o NDC, en virtud del Acuerdo de París. Esta contempla reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero entre 59% y 67% para 2035 frente a los niveles de 2005, y renueva el compromiso de alcanzar una deforestación neta cero para 2030.
El cambio en el uso del suelo, impulsado en gran medida por la deforestación, sigue siendo la mayor fuente de gases de efecto invernadero de Brasil y representa cerca del 40% de las emisiones brutas.
El año pasado, Brasil fue anfitrión de la COP30 en la ciudad amazónica de Belém. Lula ha buscado posicionar al país como líder mundial en protección de bosques y financiamiento climático, impulsando más aportes de los países ricos para mitigación y adaptación. Su predecesor, Jair Bolsonaro, nunca asistió a las cumbres climáticas de Naciones Unidas. Tras su elección en 2018, Brasil retiró su oferta para organizar la COP25.
Flávio Bolsonaro se ha comprometido a lograr una deforestación ilegal cero para 2029. Pero la definición de “ilegal” no es permanente: las leyes determinan cuánto desmonte está permitido, y los aliados de Bolsonaro en el Congreso han impulsado medidas para legalizar la deforestación en más casos.
Si gana, le resultará más fácil lograr que sus políticas preferidas sean aprobadas por el Congreso, gracias a los avances electorales de su Partido Liberal en ambas cámaras. Muchos de los candidatos del partido hicieron campaña y ganaron con promesas de reducir las protecciones ambientales.
Lula y Bolsonaro también difieren marcadamente sobre los territorios indígenas. Lula ha prometido continuar con la demarcación de tierras indígenas y áreas de conservación. Bolsonaro, en línea con la política anterior de su padre, no ha asumido un compromiso similar. En cambio, sus aliados han impulsado la apertura de territorios indígenas a la minería y la agricultura comercial.
Las tierras indígenas han demostrado ser especialmente eficaces para preservar la selva. Menos del 2% de su superficie en la Amazonía fue deforestada durante cuatro décadas, frente al 27% del bioma en su conjunto, según datos oficiales.
La deforestación se disparó durante la presidencia de Jair Bolsonaro, entre 2019 y 2022, una tendencia que el gobierno de Lula ha revertido recientemente.
Hay algunos puntos en los que convergen las plataformas de Flávio Bolsonaro y Lula.
Bolsonaro respalda la expansión de la producción petrolera en la desembocadura del río Amazonas, una de las iniciativas más controvertidas de Lula en la región. Ambos apoyan pavimentar una carretera federal que atraviesa cientos de kilómetros de selva preservada. Lula ha trabajado para ampliar el mercado de carbono, mientras Bolsonaro ha defendido los créditos de carbono y la creación de valor económico sin deforestación.
En cuanto a la transición energética, ambos candidatos proponen ampliar las energías renovables, incluidas la solar y los biocombustibles.
Aun así, existen diferencias. Lula pide una eliminación gradual de los combustibles fósiles y que Brasil participe en una hoja de ruta mundial para abandonarlos, incluso mientras respalda la continuidad de la exploración de petróleo y gas. Bolsonaro quiere ampliar el desarrollo de petróleo y gas y respalda explícitamente el fracking, aunque actualmente no existen operaciones comerciales de este tipo en Brasil y la práctica está sujeta a una revisión legal.
La campaña de Bolsonaro dijo que su agenda ambiental combinaría un mayor monitoreo y una fiscalización más estricta contra la deforestación ilegal con incentivos económicos para la conservación. Agregó que las propuestas serían perfeccionadas durante la transición y en conversaciones con el Congreso y la sociedad civil. No respondió preguntas sobre si Bolsonaro apoyaría medidas para reducir las protecciones forestales existentes ni sobre su postura respecto del cambio climático causado por los seres humanos.
La campaña de Lula dijo que el presidente mantiene su compromiso de acabar con la deforestación para 2030 y cumplir con la NDC de Brasil, incluso si el próximo año debe gobernar con un Congreso más hostil a su agenda ambiental.
Grupos ambientalistas del país han expresado alarma ante la posibilidad de una victoria de Bolsonaro. “Es difícil imaginar a alguien peor para liderar Brasil en los próximos años, mientras el mundo supera los 1,5 °C de calentamiento”, dijo en un comunicado Observatório do Clima, la principal organización que agrupa a entidades dedicadas al cambio climático en Brasil.
Brasil alberga dos tercios de la Amazonía, el bosque con mayor biodiversidad del mundo y un sumidero de carbono crucial a escala global. Si fuera deforestada por completo, las temperaturas promedio mundiales aumentarían 0,25 °C por encima del calentamiento previsto, según un estudio.
Ana Yang, directora del Centro de Medio Ambiente y Sociedad del centro de estudios británico Chatham House, escribió que la Amazonía estaría en riesgo bajo una presidencia de Flávio Bolsonaro, especialmente si siguiera el enfoque adoptado por su padre. Bolsonaro podría debilitar la fiscalización de las normas y, con el respaldo del Congreso, tendría mayor margen para flexibilizar los requisitos de licencias ambientales y las protecciones.
Yang sostuvo, sin embargo, que un gobierno de Bolsonaro tendría mucho menos margen para modificar la trayectoria de Brasil en energías renovables. La energía hidroeléctrica, eólica y solar y los biocombustibles se benefician de ventajas estructurales, entre ellas costos competitivos, una creciente demanda de electricidad, infraestructura consolidada, inversión privada y poderosas industrias nacionales.
Nota Original: Brazil’s Bolsonaro Promises a Sharp Pivot on Climate and the Amazon ·
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